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Museo y Revuelta

Repercusiones del estallido social en las instituciones de la cultura en Chile*

* Publicado originalmente en: Gaspar, F.; Jarpa, G. (2020). Los Futuros Imaginados. Santiago: Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo.

Marisol Facuse y Raíza Cavalcanti

Corría la tarde del viernes 18 de octubre, las autoras de este artículo salían del Museo Nacional de Bellas Artes donde habían participado en la mesa de cierre del encuentro Conference Transformations 2019. En ese momento nos costó dimensionar que asistíamos a una incipiente revolución social anunciada por una ciudad convulsionada. Intentamos dar un sentido a este escenario de ruptura con la normalidad al tiempo en que buscábamos una forma de sortear las dificultades para regresar a nuestros hogares. Las profundas transformaciones sociales y culturales que habían sido el objeto de nuestro debate algunas horas antes, ya estaban en marcha.

Los días que se siguieron a este 18 de octubre fueron duros y tensos para el país. Fue decretado Estado de Emergencia y toque de queda. Militares en las calles. La furia popular se hizo más patente y los conflictos empezaron a escalar. Surgieron las primeras noticias de asesinados y asesinadas, desaparecidos y desaparecidas, allanados y allanadas, heridos y heridas, violadas y violados, más de 300 personas perdieron sus ojos. En adelante, el conflicto llegó al punto de no retorno. La ciudadanía estaba llamada a participar junto a las y los jóvenes de lo que ahora se constituía como un conflicto total del país. Ya no era más una protesta por el alza del valor de los pasajes. Pasó a ser el cuestionamiento total del modelo económico y social que fundamenta el Estado Chileno. Pasó a ser la exigencia por participación política y ciudadana para refundar el país. Pasó a ser una lucha por la dignidad y por cambiar la vida.

En este contexto de revuelta social que vive el país, las instituciones culturales como museos y centros encuentran una oportunidad histórica excepcional para repensar su relación con la sociedad, sus funciones sociales y su vínculo con  las comunidades y públicos. Junto a toda la ciudadanía, están llamados a colaborar en el momento de reflexión social y replanteamiento del país abierto por la actual contingencia. Muchas instituciones culturales chilenas comprendieron el llamado y se están implicando activamente en la construcción democrática ciudadana que el momento exige. 

Estas instituciones están respondiendo a la cuestión que el gestor cultural Jorge Melguizo pertinentemente puso en evidencia en la conferencia Museo Reimaginado de 2019: ¿cómo son y dónde están los museos del presente?. Actuando en la contingencia y con la contingencia, están realizando no sólo la producción de memoria, la elaboración del discurso histórico y/o la protección del patrimonio ciudadano. Están co-construyendo el momento presente y la historia junto a las/los protagonistas principales: las y los ciudadanos chilenos y extranjeros que actúan, viven, sienten, elaboran, reflexionan y reaccionan al actual momento.

Un ejemplo de actividad que logró gran repercusión en el mundo de la cultura fue la organización del Cabildo Cultural Ciudadano, convocado por más de 30 instituciones y organizaciones no gubernamentales, ocurrido el 31 de octubre. El Museo precolombino fue el lugar originalmente elegido para la realización del encuentro, sin embargo la gran convocatoria alcanzada trasladó el cabildo al centro cultural Matucana 100. Acudieron más de dos mil personas al encuentro que también contó con presentaciones musicales. Representantes del Museo Precolombino, del Museo Salvador Allende, del Centro Cultural La Moneda y otras cinco organizaciones civiles y universitarias están trabajando para digitalizar y sistematizar las demandas y propuestas recogidas. La actividad fue un importante espacio de discusión que puede proyectar estas reflexiones más allá de los muros de las instituciones culturales participantes (o no) de ella.

Desde los museos, las actividades realizadas y las maneras de hacer frente al momento actual varían según la estructura, la talla y lo que podríamos llamar los “niveles de institucionalización” de las instituciones culturales. Algunos ejemplos como el Museo de la Solidaridad Salvador Allende, han propiciado un diálogo activo con las comunidades y barrios de su entorno a partir de la realización de Cabildos y asambleas que han convocado a distintos grupos sociales en sus espacios, reanudando con un proyecto de vinculación con el barrio iniciado hace algunos años. Se trata de acciones que reúnen a las y los vecinos del sector, además de profesionales de la cultura. También realiza actividades culturales como la “Brigada Fotográfica MSSA”, en la cual se propuso un recorrido por las calles para registrar los grafittis y los dibujos que llenan los muros de la ciudad en ese momento. 

Otros espacios, como la corporación cultural Balmaceda Arte Joven, optó por abrir sus puertas a diversas actividades en todas las regiones donde está presente. Una de estas actividades fue el Cabildo Joven, realizado en la sede de Los Lagos que contó con la participación de más de 100 personas. El mismo centro realizó también el evento “Más fuertes y más unidos”, jornadas de conversación que incluía charlas sobre el proceso constitucional y conciertos en beneficio de los bomberos. Recientemente, en el marco del segundo encuentro “Artivistas”, realizado junto a otras organizaciones culturales no gubernamentales como Beca Migrante, abrigó un encuentro para discutir, en el marco del estallido social, las transformaciones provocadas por la llegada de comunidades migrantes en los espacios culturales. 

En ese contexto, los y las participantes de la conversación (incluyendo las autoras de este artículo) dialogaron sobre la participación migrante en la vida cultural del país, tanto en la producción, como en la programación y en el acceso a los espacios culturales. Inevitablemente, la conversación abordó la necesidad de replantearse las categorías y fronteras de los espacios culturales, haciendo partícipes de la producción y toma de decisiones en el ámbito cultural a las y los artistas migrantes, más allá de todo paternalismo y prácticas de exotización y folclorización. Otras iniciativas problematizaron la relación entre arte y migración, como es el caso de los cabildos organizados por el Museo de la Memoria en articulación con redes migrantes del barrio Yungay.

De manera paralela algunas instituciones culturales optaron por cerrar sus puertas por temor a ver dañadas sus colecciones al encontrarse situadas en los lugares neurálgicos de la protesta. Esto no significó necesariamente un corte con el actual momento que atraviesa el país pues como sabemos museos y centros culturales, por  su carácter monumental, participan quieran o no de la vida social y simbólica de la ciudad. Ello las expone a miradas, reacciones, tránsitos imprevisibles y usos sociales variados pudiendo ser escenario de conversatorios, encuentros, performances, al tiempo que son interpelados a través de intervenciones que cuestionan su aura elitista y su lugar de panteón del arte legítimo. (figura 1)

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Fuente: Raíza Cavalcanti (2019)

En cualquier caso la mayoría de las instituciones culturales ha demostrado interés por mantener un vínculo con sus públicos y comunidades en acuerdo al actual contexto. Así el Museo de Bellas Artes (MNBA) ha propuesto una encuesta a sus seguidores en las redes sociales buscando responder a la cuestión de: “¿Cúal es el rol de los museos de arte en el contexto actual?” ante lo cual recibió una serie de respuestas críticas y propuestas de acción (Figura 2)

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Fuente: Museo Nacional de Bellas Artes

Al mismo tiempo el museo ha participado en acciones organizadas por otros organismos culturales como los “Diálogos en la Vereda” co-organizados con  Cultura Mapocho. Por otro lado, las trabajadoras organizadas, tanto del MNBA como del Museo de Arte Contemporáneo (MAC), realizaron la performance “Un violador en tu camino” en el frontis de las dos instituciones, a la cual acudió importante número de personas. En el ámbito de la organización política, los y las trabajadoras de las dos instituciones se declararon en paro desde los primeros días del estallido social y realizaron, en el MNBA, a fines de noviembre, un encuentro autoconvocado con artistas que participan en las exposiciones y agentes de otras instituciones culturales para reflexionar colectivamente sobre el rol del museo en el actual contexto. (figura 3)

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Fuente: Raíza Cavalcanti (2019)

Es importante destacar igualmente que durante este período el MNBA publicó en su página de facebook un extracto de la Declaración de Córdoba (2017) firmada en el contexto de la 18ª Conferencia Internacional para la Nueva Museología (actualmente integrada al ICOM). La publicación invitaba a la reflexión pública sobre el rol de los museos en el actual contexto nacional, pero también funcionó como un posicionamiento institucional del MNBA en que se entiende como un espacio de intervención social, una perspectiva que puede interpretarse como cercana a la de la museología crítica propuesta por el MINOM (Movimiento Internacional por la Nueva Museología). 

Estas reacciones de los museos ante la revuelta social nos abren hacia una reflexión más general sobre las transformaciones en el ámbito de la cultura en Chile, considerando que estas instituciones sustentan y reproducen imaginarios de nación y narrativas legitimadoras sobre arte, memoria e historia. La perspectiva del museo crítico como en el ejemplo mencionado más arriba abre nuevas posibilidades a las instituciones culturales para repensar sus funciones sociales y sus fronteras a la luz del actual movimiento político-social en Chile.

Otro caso importante a destacar es el del Museo Histórico Nacional. Los trabajadores de esta institución se han posicionado contra la construcción de la Galería de la Democracia, considerando que las vulneraciones a los derechos humanos bajo el actual gobierno invalidan tal iniciativa. En un documento emanado de los trabajadores y trabajadoras de este museo destacan que “este estallido social ha propiciado que la ciudadanía redefina su vinculación y apropiación con el patrimonio, posibilitando con ello la reescritura de la historia y hacer justicia desde un ámbito simbólico” (Declaración Trabajadores Movilizados Museo Histórico Nacional, 2019). En este sentido, el documento saluda la decisión del museo de retirar la placa conmemorativa de la restauración del edificio que hacía referencia al período de la dictadura. 

El documento señala también que “el museo tiene un rol fundamental en la comprensión e interpretación de esa coyuntura histórica, por lo que es prioritario facilitar los espacios para la reflexión y el diálogo entre diferentes actores sociales en el marco de respeto ciudadano” (Declaración Trabajadores Movilizados Museo Histórico Nacional, 2019). Bajo esa afirmación, declara una vez más que la imposición de una Galería de la Democracia no es el espacio propicio para ello. En este punto es importante mencionar la participación del museo en los cabildos barriales de Plaza de Armas, abriendo la institución a la realización de diálogos ciudadanos. El proceso de vinculación con el barrio y las y los vecinos que se establece es interesante de observar, considerando que este museo es también una institución pública nacional con “alto nivel de institucionalidad”. El documento del manifiesto de los trabajadores del MNH y la realización de los cabildos son también muestra de un replanteamiento del rol del museo como representante del patrimonio legítimo de la sociedad chilena, buscando alternativas de (co)participación en conjunto con otras actorías en la construcción de narrativas históricas y de procesos de transformación social. 

En el marco de la mesa de cierre de Transformations 2019, propusimos una reflexión sobre los museos y sus transformaciones justo antes del desencadenamiento de los acontecimientos que hemos conocido en los últimos meses. En este contexto buscábamos abrir un debate acerca de los cambios en las instituciones y sus posibilidades para devenir “museos del futuro”. En dicha oportunidad, nos interrogamos acerca de ¿cómo los museos pueden asumirse como un espacio transformador y en transformación? Al momento de presentar esa reflexión no imaginamos que al salir de la sala de conferencias encontraríamos los primeros atisbos de una revuelta social que transformaría el orden buscando inaugurar una nueva normalidad, más justa y vivible para todos y todas. La fuerza de este estallido interpela a todas las instituciones de la sociedad incluyendo las de la cultura, abriendo para ellas nuevas proyecciones y formas de relacionarse con la actualidad. La historia dirá si estas respuestas se irán convertir en cambios estructurales duraderos en términos de cómo concebir las colecciones, exhibiciones, políticas de mediación, co-gestión y pluriparticipación institucional. Pero sin duda, el estallido social en Chile nos ha enseñado a todes en la práctica y de manera contundente que el museo del futuro será aquél que sea capaz de participar activamente en el presente. (figura 4)

Fuente: Raíza Cavalcanti (2019)

Referencias

Declaración Trabajadores Movilizados Museo Histórico Nacional (2019). Museo Histórico Nacional. Santiago, Chile.

Melguizo, J. (2019). El Museo Situado. Convivir con el Problema. Conferencia Museo Reimaginado. Oaxaca, México.MINOM (2017). Declaración de Córdoba. La Museología que no sirve para la vida no sirve para nada. XVIII Conferencia Internacional de MINOM-ICOM, Córdoba, Argentina.

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PAISAGENS CAIÇARAS.

Uma experiência sensível, plural e construída coletivamente.

Ronaldo de Oliveira Corrêa – UFPR-BR

Foto: Lia Mity Ono

A exposição “Paisagens Caiçaras”, prevista para o primeiro trimestre de 2021, pretende acionar material institucional e aquele produzidos por diferentes atores sociais a respeito das práticas culturais, do território (geográfico e simbólico) e das memórias dos diferentes
coletivos caiçaras, que habitam o Brasil.


Pensada a partir da articulação entre a Universidade Federal do Paraná (UFPR-BR) e o Instituto do Patrimônio Histórico e Artístico Nacional (IPHAN-BR), a exposição resulta do debate entre professores pesquisadores de diferentes áreas e o corpo técnico especialista em patrimônio cultural. O processo realizado por meio de reuniões, num primeiro momento presenciais e, posteriormente, de forma remota – em função das medidas sanitárias para a pandemia de
COVID-19 -, delimitou as dimensões teóricas e metodológicas, poéticas e estéticas que guiam o processo.


A exposição será realizada em duas etapas. A primeira virtual, em andamento, por meio de repositório de visualização pública, em que os materiais recebidos em uma chamada aberta para pessoas, grupos, instituições que desenvolvam ou possuam material audiovisual, fotográfico, plástico, sonoro, outros, serão compartilhados. Esse procedimento constituirá as perspectivas e os temas geradores tratados pela curadoria.


Outra etapa será presencial – construída após um processo de curadoria coletiva realizada a partir do material circulado na primeira etapa, adicionado à materiais institucionais do IPHAN, UFPR, museus e instituições de representação dos coletivos -, na sede da superintendência do IPHAN-BR, em Curitiba, no Paraná.


Como resultados, uma coleção de paisagens caiçaras – privilegiadamente visuais e sonoras -, serão constituídas e constituirão, junto a um catálogo digital, a documentação disponibilizada
à sociedade. Além da manutenção do repositório como um espaço aberto e diverso, para ser usado como instância, ou tática, de autoidentificação por parte dos coletivos caiçaras.


Pretende-se com essa estratégia constituir um repositório diverso, tanto em perspectiva, quanto em suportes, sobre o qual se possa discutir as vivencias dos coletivos caiçaras para além dos temas há muito estudados, registrados e reproduzidos em âmbito acadêmico e das políticas públicas para o registro de patrimônio popular. Há a expectativa de que esse processo de construção permeável do argumento curatorial e, em consequência, da montagem da
exposição, potencialize uma mirada plural e heterogênea sobre esses tempos, espaços e modos de vida.